Apenas un año y medio después de su investidura, el gobierno de Jorge Azcón en Aragón se ve abocado a un final prematuro. El presidente autonómico ha anunciado la convocatoria de elecciones anticipadas para el próximo 8 de febrero, una decisión que evidencia el fracaso de su coalición con Vox y la incapacidad de su ejecutivo para garantizar la estabilidad institucional más básica: la aprobación de unos presupuestos.
La Incapacidad para Aprobar Presupuestos: Crónica de un Bloqueo
El detonante oficial de la crisis es la imposibilidad de sacar adelante las cuentas para 2026, después de haber tenido que prorrogar las de 2024. Azcón ha comunicado la firma del decreto de disolución de las Cortes de Aragón tras constatar la falta de acuerdo con sus hasta ahora socios preferentes. El objetivo declarado por el presidente es que de las urnas surja «un gobierno capaz de aprobar un presupuesto que responda a las necesidades de los ciudadanos de Aragón», una afirmación que implícitamente reconoce la parálisis de su actual administración.
Un Intento de Desviar la Responsabilidad Política
En su comparecencia, Jorge Azcón ha atribuido la decisión al «bloqueo y la irresponsabilidad de la oposición en general y de Vox en específico». Sin embargo, este argumento obvia una realidad política fundamental: fue el propio Partido Popular quien eligió a Vox como socio de gobierno, conociendo su historial de exigencias y su capacidad para generar inestabilidad. La responsabilidad de gestionar la coalición y asegurar la gobernabilidad recaía directamente en el presidente, quien ahora traslada a los ciudadanos la solución a un problema que su propio ejecutivo no ha sabido resolver.
Al convocar a los aragoneses a las urnas para que «manifiesten su opinión y expresen qué futuro desean», Azcón busca un respaldo electoral que le libere de las ataduras de su anterior pacto. No obstante, la maniobra también puede interpretarse como una admisión de su fracaso en la negociación política y en la construcción de mayorías estables.
En definitiva, los ciudadanos de Aragón son llamados de nuevo a las urnas no por el fin natural de la legislatura, sino para resolver un bloqueo institucional del que es principal responsable el propio gobierno. El resultado del 8 de febrero determinará si la estrategia de Azcón le otorga una mayoría más sólida o si, por el contrario, profundiza la fragmentación y la ingobernabilidad en la región.
